Puntuación

La coma de cinco millones de dólares

Foto: Ake

Existe la creencia de que los signos de puntuación nos ayudan a no quedarnos sin aire cuando estamos leyendo. Sin embargo, la verdadera función de estos signos es ayudarnos a ordenar el pensamiento, establecer jerarquías y tratar de hacer más comprensible la información que estamos leyendo.

Por eso, aunque todos los signos de puntuación son necesarios, la coma ocupa un lugar destacado. No en vano, un mal uso de la coma puede generar confusión o, incluso, cambiar por completo el significado de una oración, como ilustran estos ejemplos atribuidos a Julio Cortázar:

La coma puede condenar o salvar:

¡No tenga clemencia!

¡No, tenga clemencia!

O puede llevarnos a puntuar de manera distinta. Por ello, lean y analicen la siguiente oración:

«Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda».

Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra mujer.
Si usted es varón, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra tiene.

Más allá de estos ejemplos (que no dejan de ser anecdóticos) lo cierto es que, en nuestro día a día, un mal uso de la coma puede salir caro, especialmente en el contexto profesional. Sirva de muestra lo que le sucedió a una empresa de productos lácteos en Maine, Estados Unidos. En 2014, cinco camioneros que se encargaban de la distribución de productos de la compañía reclamaron el pago de unas horas extra que habían acumulando durante más de cuatro años. La empresa no reconocía que la distribución de los productos fuera una actividad susceptible de percibir esta ventaja salarial, por lo que, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, los empleados decidieron acudir a los tribunales.

Ilustración: Sasi

La clave de la polémica residía en la interpretación de una ley estatal, donde la ausencia de una coma marcó la diferencia. La demanda hacía referencia a la ley estatal sobre el pago de horas extra que, según reza, no se aplica a «enlatado, procesamiento, conservación, congelación, secado, comercialización, almacenamiento, embalaje para envío o distribución» de alimentos. Sobre la cual, los conductores afirmaban que la excepción se refería a la actividad del «embalaje para envío o distribución», pero no a la distribución. Un juez les dio la razón ya que la falta de la coma causaba confusión sobre si la distribución en sí misma estaba libre del pago de horas extras.

Finalmente la empresa llegó a un acuerdo con los demandantes y pagó solo cinco millones de dólares (la mitad de lo reclamado inicialmente). En cualquier caso, resultó ser una coma muy cara.

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