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Antonio Briz, nuevo miembro de la Academia Cubana de la Lengua

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Briz leyendo su discurso.
Antonio Briz leyendo su discurso.

Antonio Briz, coordinador de peritajes lingüísticos en Tecnolingüística y catedrático de Lengua Española ha sido nombrado académico correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua. La ceremonia oficial tuvo lugar durante el acto de clausura del seminario internacional “Las investigaciones lingüísticas en el Mundo Hispánico” celebrado en La Habana del 28 de enero al 1 de febrero.

Dicha distinción significa “un reconocimiento a mi labor investigadora en Hispanoamérica y a los proyectos que llevo coordinando en esa otra orilla del Atlántico”, asegura Briz. Supone, además, la reafirmación de un compromiso y apoyo firme a los trabajos que la academia encomiende a sus miembros.

Nuevos académicos correspondientes de la Academia Cubana de la Lengua.
Nuevos académicos correspondientes de la Academia Cubana de la Lengua.

En el caso del profesor Briz liderará dos proyectos de investigación sobre el corpus de conversaciones coloquiales de La Habana y Santiago de Cuba y el estudio de la atenuación y la cortesía verbal en las mismas zonas. Asimismo, se ha ofrecido como facilitador para el desarrollo de las relaciones entre universidades cubanas y españolas.

En la misma ceremonia se ha reconocido también la trayectoria de otros tres catedráticos de Lengua Española con su nombramiento como académicos correspondientes a: Guillermo Rojo, miembro de la Real Academia Española; José Antonio Samper, miembro de la Academia Canaria de la Lengua y Alfredo Matus, exdirector de la Academia Chilena de la Lengua.

Un evento para la transferencia lingüística

El seminario reunió a más de 50 lingüistas de cerca de diez países con el objetivo de fomentar el intercambio científico y poner en común los resultados de los diferentes  proyectos de investigación en los que están colaborando universidades españolas e hispanoamericanas. Otros dos miembros de Tecnolingüística, los catedráticos de Lengua Española, Antonio Hidalgo y Salvador Pons participaron en el seminario con una ponencia sobre la entonación, en el primer caso, y las unidades de la conversación, en el segundo caso.

Grupo de lingüistas participantes en el seminario con Antonio Briz en el centro.
Antonio Briz rodeado de otros compañeros lingüistas participantes en el seminario internacional.
Retórica

Retórica y abogados: ¿matrimonio mal avenido?

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Foto: Freephotos

Si algún colectivo social se representa en la imaginación popular como poseedor de un lenguaje difícil, alambicado y abstruso este es, sin duda alguna, el de los abogados. Esta fama viene de lejos y se refleja en la literatura de todas las épocas: en Los novios, la gran novela italiana del siglo XIX, Renzo, un campesino analfabeto, decide recurrir a un abogado (al que paga con dos gallinas) para que le permitan casarse con su novia, matrimonio que impedía un noble con intenciones libidinosas. El abogado, al intuir que aceptar el caso podría hacer peligrar su integridad física, le responde a Renzo en un lenguaje incomprensible poblado de latinajos y el campesino se vuelve a casa sin consejo y sin gallinas.

Foto: Mohamed Hassan

Muchos ciudadanos se sienten como el pobre Renzo cuando se ven implicados en los 126.1 litigios por cada mil habitantes que se celebraron en España durante 2017. El lenguaje de los agentes jurídicos abunda en latinismos (ex post facto), arcaísmos (otrosí) y expresiones rebuscadas (litispendencia); todo esto, además, en medio de un proceso que le resulta extraño al ciudadano medio. Y sin embargo, existen buenas razones para ello. El jurídico es un lenguaje muy especializado que transmite un saber altamente complicado y, entre profesionales, ser técnico es el camino más corto para ser claro. El abogado es, pues, un ser bifronte que se comunica, con una de sus caras, con el ciudadano, y con la otra se enfrenta a sus colegas. No es, preciso es reconocerlo, una situación fácil. A cada uno de sus interlocutores les corresponde una forma de hablar distinta, de modo que se pueda hacer comprender en ambos casos: al cliente hay que hablarle en términos claros; al colega, en términos técnicos. El problema surge cuando se utiliza el mismo tipo de lenguaje para ambos públicos y el resultado, la incomprensión de uno de estos públicos: casi siempre, el ciudadano medio.

En los últimos tiempos, se ha abierto paso entre los juristas la idea de que el lenguaje jurídico se debe simplificar para conseguir así procesos más fluidos (hablaremos de esto en otro post) y la comprensión del ciudadano. Desde Tecnolingüística hemos apoyado esta corriente tanto en nuestros trabajos para la Comisión de modernización del lenguaje jurídico, constituida por el Ministerio de Justicia en 2010, como en nuestra reciente publicación del Manual de estilo para abogados. Esta es una línea de trabajo todavía minoritaria, pero de implantación creciente entre los agentes jurídicos: el día en que los abogados hagan sencillo su lenguaje, el mundo será un poco más fácil.

Lingüística

Llegó la hora

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Foto: Monoar

Sí, después de más de una década realizando traducciones y transcripciones para entidades o acompañando a profesionales en el desarrollo de sus habilidades comunicativas, ha llegado el momento de transmitir las experiencias y el conocimiento acumulado de una manera diferente.

A través de este blog queremos compartir contigo, de forma amena, lo que hemos aprendido durante el camino con contenidos que te aporten valor. Una curiosidad o una reflexión pueden ser el punto de partida para ampliar conocimientos sobre el apasionante mundo del lenguaje y sus hablantes. También informaremos sobre nuestras actividades más relevantes o sobre los logros profesionales de nuestro equipo para que nos conozcas mejor.

Somos lingüistas, pero hablaremos para “todos los públicos”. Somos expertos en el lenguaje, una herramienta que compartimos todos los seres humanos con el fin de comunicarnos y de la cual no siempre sabemos aprovechar su potencial. Conocer su uso no solo nos ayuda a acercarnos a una situación y a comprendernos los unos a los otros; sino también nos permite negociar, convencer, consensuar…

El lenguaje interviene radicalmente en nuestra concepción cognitiva del mundo y en la interpretación de nuestro entorno. Así, la comunicación se convierte en un proceso más complejo que la emisión y la interpretación de un mensaje a partir de un código. El canal de comunicación, el contexto o el nivel cultural son algunas de las variables que también participan y condicionan el proceso comunicativo. Sin embargo, cuanto más conozcamos y mejor utilicemos la lengua, mayor será nuestra capacidad para alcanzar nuestro objetivo comunicativo.

Ha llegado la hora de reivindicar el papel del lenguaje en la sociedad y mostrar sus beneficios es nuestra misión. ¿Nos acompañas?