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El lenguaje inclina la balanza

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¿Dominar el arte de la oratoria favorece el veredicto? ¿Presentar un recurso con un lenguaje claro y directo agiliza el trámite? Estas son algunas de las cuestiones que lingüistas y juristas debatirán el próximo viernes 22 de marzo a las 13 horas en una mesa redonda organizada por Tecnolingüística y la editorial Tirant Lo Blanch en el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia (ICAV). 

Evento gratuito previa inscripción en la web del ICAV.

Por una parte, los catedráticos de Lengua Española y colaboradores de Tecnolingüística, Antonio Briz y Salvador Pons, realizarán una breve introducción sobre la relación histórica entre Lengua y Derecho. También, presentarán las diferentes herramientas que la lingüística pone al servicio de los juristas como son los peritajes lingüísticos para detectar un plagio o interpretar un texto jurídico, la transcripción o la formación en oratoria, entre otros.

Por otra parte, el debate se enriquecerá con las experiencias desde el ejercicio práctico de la magistrada de la Audiencia Provincial de Valencia, Purificación Martorell y los abogados Juan Añón y Juan Carbonell. Todos ellos, además, han colaborado estrechamente con los autores de Manual de estilo para abogados. Una obra novedosa, elaborada por Tecnolingüística y publicada por Tirant Lo Blanch, cuyo propósito es conseguir claridad y adecuación en el lenguaje jurídico.

Un manual de estilo único    
Este manual no se limita a reproducir un índice gramatical; sus recomendaciones se basan en “las dificultades concretas y reales de los abogados”, explica el coordinador del libro, Antonio Briz. Para ello, se han analizado más de 200 documentos jurídicos, interacciones orales en bufetes y unas 40 horas de vistas orales en diferentes jurisdicciones. Todo ese trabajo de investigación hace de Manual de estilo para abogados una herramienta única para prevenir problemas de incomprensión, ralentización de la lectura o ambigüedades.

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Foro ELE: la cita imprescindible para profesores de español

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Jorge Martí, Virginia González y Antonio Briz, directores de Foro ELE.

Más de 250 profesionales de todo el mundo se han reunido en el XV Foro de profesores de español como lengua extranjera (Foro ELE) organizado por el Departamento de Filología Española de la Universitat de València con la colaboración de Tecnolingüística.

El evento, celebrado los días 1 y 2 de marzo en la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació, se ha convertido en  cita imprescindible del sector a nivel internacional, tal como demuestra la diversidad de países de procedencia de los participantes: España, Estados Unidos, Alemania, Italia, Dinamarca, Canadá, Brasil, Francia, Reino Unido, India, China…

«La búsqueda de la innovación pedagógica y de propuestas didácticas motivadoras y participativas para llevar al aula» -explica Antonio Briz, uno de los directores del foro y coordinador de peritajes lingüísticos en Tecnolingüística– “son rasgos diferenciadores de este congreso”.

La lengua oral

La edición de este año se ha centrado en la enseñanza de las destrezas orales, temática que se ha abordado desde diferentes puntos de vista en dos conferencias, seis talleres (de profesionales de prestigio) y más de 40 presentaciones de experiencias prácticas, como la de Cristina Villalba, docente de la Universitat de València y miembro de Tecnolingüística, quien bajo el título “¡Me lo quitan de las manos!” expuso como aplicar conceptos de marketing y publicidad en la enseñanza de una lengua extranjera.

Cristina Villalba durante su presentación.
Cristina Villalba durante su presentación.
Desarrollo de uno de los talleres.
Desarrollo de uno de los talleres prácticos.

Entre los talleres prácticos destacaron las propuestas de Ainoa Polo Sánchez, profesora de E/LE en la ONU y Edi Carrascal, actriz y especialista en formación de profesorado. La primera, con “El kit del profesor creActivo: pequeñas grandes ideas para poner a tus alumnos a hablar” vino cargada de ideas para dinamizar el aula con la base teórica neurocientífica de que “sin emoción, no hay aprendizaje”. En la segunda propuesta, Carrascal facilitó a los asistentes, entre risas y juegos, recursos escénicos para crear un ambiente lúdico que invite a los estudiantes a sentirse cómodos cuando tienen que interactuar oralmente.

Más reflexivos fueron los talleres de las profesoras de la Universitat d’Alacant, Mª Mar Galindo sobre las diferencias en el aprendizaje asociadas al género y María Méndez sobre la influencia de los aspectos afectivos y sociales en la comunicación oral.

Además de una maleta llena de recursos prácticos, los participantes de Foro ELE conocieron algunas de las últimas investigaciones relacionadas con la adquisición del español como lengua extranjera y reflexionaron sobre los principales retos del sector. Así concluyen dos jornadas intensas de trabajo, compañerismo y mucho español.

Participantes, ponentes y colaboradores del XV Foro ELE.
Retórica

Elecciones, la muerte de la retórica

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Calavera sobre un libro antiguo
Foto: Volfdrag

El adelanto electoral ha traído consigo un fenómeno habitual en estas situaciones, que consiste en que los políticos dejan de ser seres humanos que hablan con el fin de comunicarse para convertirse en frontones argumentativos contra los que se estrella (y muere) la buena retórica. Al igual que los zombies, diputados y senadores se transforman en sofistas de la noche a la mañana sin que se pueda hacer nada al respecto: se hable de lo que se hable, la intervención de todo político al uso acabará con una conclusión por la que su partido es el mejor y los partidos rivales, los peores. Para entender este fenómeno, recurrir a un poco de Lingüística va a ser la clave.

Hablar, simplificando mucho, puede verse como una conjunción de dos operaciones muy distintas: por un lado, hablar consiste en transmitir información, que se empaqueta en envoltorios como las oraciones y las frases que componen nuestros mensajes para que nuestros oyentes las puedan abrir y acceder a su contenido. Si hablar solo consistiera en esto, seríamos androides más o menos eficientes en la codificación y descodificación de la información. Pero hablar, además, es una actividad social en la que nosotros nos presentamos como miembros de un grupo y a través de la cual gestionamos nuestra relación con los demás.

Expresiones como perdona, ¿te importa si…?, te he llamado mil veces o te lo agradeceré inmensamente no están en nuestros mensajes por la información que transmiten; sino porque, gracias a ellas, podemos disculparnos por adelantado por un favor que vamos a pedir, exigimos algo en forma de pregunta para que nuestro interlocutor crea que puede responder o no, exageramos nuestra preocupación para que los demás vean lo que nos importan o agradecemos mucho por favores pequeños para no resultar demasiado intolerantes en el intercambio social. Visto así, el lenguaje es la suma de dos actividades; una, más racional y práctica –transmitir información– y otra, más básica y atávica –buscar nuestro lugar en la escala social del grupo–.

Dibujo de una urna electoral
Dibujo: Mohamed Hassan

Lo que le ocurre al político en época de elecciones es que los ciudadanos tienden a oírlo como si fuera a transmitir información (primera función del lenguaje), mientras que él se limita a ofrecer una imagen social de sí mismo o de su grupo (segunda función). Un politólogo me dijo una vez que, cuando los resultados de las elecciones son más o menos evidentes, el consejo de cara a la campaña electoral es no perder lo que ya se tiene por hablar de más, de modo que lo que importa es mantener la imagen del partido al que pertenecen, aunque eso sea a costa del significado o, dicho con otras palabras, a costa de hablar diciendo poco. Resultados similares obtuvo un análisis sobre los debates pre-electorales en las campañas electorales catalanas: las intervenciones de los políticos no estaban orientadas a la transmisión de ideas, sino a manifestar la superioridad propia por encima de los demás; en ese sentido, eran actividades esencialmente no cooperativas, al contrario de lo que sucede con nuestra habla cotidiana.

Visto así, se puede entender mejor la asimetría que se produce entre políticos y votantes en época de elecciones: los votantes los escuchamos para entender la información que transmiten, mientras que ellos nos hablan para manifestarse en tanto que miembros de un grupo social. Lo que ocurre es que ambas acciones ocurren sobre el mismo terreno: el lenguaje, una autopista de doble dirección por la que circulamos, sin tocarnos, ambos grupos.

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Antonio Briz, nuevo miembro de la Academia Cubana de la Lengua

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Briz leyendo su discurso.
Antonio Briz leyendo su discurso.

Antonio Briz, coordinador de peritajes lingüísticos en Tecnolingüística y catedrático de Lengua Española ha sido nombrado académico correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua. La ceremonia oficial tuvo lugar durante el acto de clausura del seminario internacional “Las investigaciones lingüísticas en el Mundo Hispánico” celebrado en La Habana del 28 de enero al 1 de febrero.

Dicha distinción significa “un reconocimiento a mi labor investigadora en Hispanoamérica y a los proyectos que llevo coordinando en esa otra orilla del Atlántico”, asegura Briz. Supone, además, la reafirmación de un compromiso y apoyo firme a los trabajos que la academia encomiende a sus miembros.

Nuevos académicos correspondientes de la Academia Cubana de la Lengua.
Nuevos académicos correspondientes de la Academia Cubana de la Lengua.

En el caso del profesor Briz liderará dos proyectos de investigación sobre el corpus de conversaciones coloquiales de La Habana y Santiago de Cuba y el estudio de la atenuación y la cortesía verbal en las mismas zonas. Asimismo, se ha ofrecido como facilitador para el desarrollo de las relaciones entre universidades cubanas y españolas.

En la misma ceremonia se ha reconocido también la trayectoria de otros tres catedráticos de Lengua Española con su nombramiento como académicos correspondientes a: Guillermo Rojo, miembro de la Real Academia Española; José Antonio Samper, miembro de la Academia Canaria de la Lengua y Alfredo Matus, exdirector de la Academia Chilena de la Lengua.

Un evento para la transferencia lingüística

El seminario reunió a más de 50 lingüistas de cerca de diez países con el objetivo de fomentar el intercambio científico y poner en común los resultados de los diferentes  proyectos de investigación en los que están colaborando universidades españolas e hispanoamericanas. Otros dos miembros de Tecnolingüística, los catedráticos de Lengua Española, Antonio Hidalgo y Salvador Pons participaron en el seminario con una ponencia sobre la entonación, en el primer caso, y las unidades de la conversación, en el segundo caso.

Grupo de lingüistas participantes en el seminario con Antonio Briz en el centro.
Antonio Briz rodeado de otros compañeros lingüistas participantes en el seminario internacional.
Retórica

Retórica y abogados: ¿matrimonio mal avenido?

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Foto: Freephotos

Si algún colectivo social se representa en la imaginación popular como poseedor de un lenguaje difícil, alambicado y abstruso este es, sin duda alguna, el de los abogados. Esta fama viene de lejos y se refleja en la literatura de todas las épocas: en Los novios, la gran novela italiana del siglo XIX, Renzo, un campesino analfabeto, decide recurrir a un abogado (al que paga con dos gallinas) para que le permitan casarse con su novia, matrimonio que impedía un noble con intenciones libidinosas. El abogado, al intuir que aceptar el caso podría hacer peligrar su integridad física, le responde a Renzo en un lenguaje incomprensible poblado de latinajos y el campesino se vuelve a casa sin consejo y sin gallinas.

Foto: Mohamed Hassan

Muchos ciudadanos se sienten como el pobre Renzo cuando se ven implicados en los 126.1 litigios por cada mil habitantes que se celebraron en España durante 2017. El lenguaje de los agentes jurídicos abunda en latinismos (ex post facto), arcaísmos (otrosí) y expresiones rebuscadas (litispendencia); todo esto, además, en medio de un proceso que le resulta extraño al ciudadano medio. Y sin embargo, existen buenas razones para ello. El jurídico es un lenguaje muy especializado que transmite un saber altamente complicado y, entre profesionales, ser técnico es el camino más corto para ser claro. El abogado es, pues, un ser bifronte que se comunica, con una de sus caras, con el ciudadano, y con la otra se enfrenta a sus colegas. No es, preciso es reconocerlo, una situación fácil. A cada uno de sus interlocutores les corresponde una forma de hablar distinta, de modo que se pueda hacer comprender en ambos casos: al cliente hay que hablarle en términos claros; al colega, en términos técnicos. El problema surge cuando se utiliza el mismo tipo de lenguaje para ambos públicos y el resultado, la incomprensión de uno de estos públicos: casi siempre, el ciudadano medio.

En los últimos tiempos, se ha abierto paso entre los juristas la idea de que el lenguaje jurídico se debe simplificar para conseguir así procesos más fluidos (hablaremos de esto en otro post) y la comprensión del ciudadano. Desde Tecnolingüística hemos apoyado esta corriente tanto en nuestros trabajos para la Comisión de modernización del lenguaje jurídico, constituida por el Ministerio de Justicia en 2010, como en nuestra reciente publicación del Manual de estilo para abogados. Esta es una línea de trabajo todavía minoritaria, pero de implantación creciente entre los agentes jurídicos: el día en que los abogados hagan sencillo su lenguaje, el mundo será un poco más fácil.

Lingüística

Llegó la hora

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Foto: Monoar

Sí, después de más de una década realizando traducciones y transcripciones para entidades o acompañando a profesionales en el desarrollo de sus habilidades comunicativas, ha llegado el momento de transmitir las experiencias y el conocimiento acumulado de una manera diferente.

A través de este blog queremos compartir contigo, de forma amena, lo que hemos aprendido durante el camino con contenidos que te aporten valor. Una curiosidad o una reflexión pueden ser el punto de partida para ampliar conocimientos sobre el apasionante mundo del lenguaje y sus hablantes. También informaremos sobre nuestras actividades más relevantes o sobre los logros profesionales de nuestro equipo para que nos conozcas mejor.

Somos lingüistas, pero hablaremos para “todos los públicos”. Somos expertos en el lenguaje, una herramienta que compartimos todos los seres humanos con el fin de comunicarnos y de la cual no siempre sabemos aprovechar su potencial. Conocer su uso no solo nos ayuda a acercarnos a una situación y a comprendernos los unos a los otros; sino también nos permite negociar, convencer, consensuar…

El lenguaje interviene radicalmente en nuestra concepción cognitiva del mundo y en la interpretación de nuestro entorno. Así, la comunicación se convierte en un proceso más complejo que la emisión y la interpretación de un mensaje a partir de un código. El canal de comunicación, el contexto o el nivel cultural son algunas de las variables que también participan y condicionan el proceso comunicativo. Sin embargo, cuanto más conozcamos y mejor utilicemos la lengua, mayor será nuestra capacidad para alcanzar nuestro objetivo comunicativo.

Ha llegado la hora de reivindicar el papel del lenguaje en la sociedad y mostrar sus beneficios es nuestra misión. ¿Nos acompañas?